En la lección anterior vimos cómo los sistemas evolutivos acumulan capacidades mediante el ciclo cerrado de «generación—evaluación—selección—herencia». En esta lección llevamos esa idea un nivel más adentro: no se trata solo de que el algoritmo resuelva problemas, sino de que el algoritmo mejore al algoritmo.MetaDE es precisamente una arquitectura evolutiva anidada: divide la evolución diferencial (DE) en dos capas, una interna y otra externa, y convierte la «optimización de algoritmos por algoritmos» en un proceso computacional ejecutable.
1. La división de tareas entre las dos capas: quién resuelve y quién evoluciona
MetaDE organiza la DE en dos capas, una interna y otra externa, cuyos objetos de trabajo son completamente distintos:
- DE interna (capa de tareas): se orienta a tareas de optimización reales, mantiene una población de soluciones candidatas y ejecuta repetidamente mutación, cruce y selección para acercarse progresivamente a soluciones de alta calidad. Responde a la pregunta «¿qué tal se está resolviendo este problema?».
- DE externa (capa meta): se orienta al propio algoritmo. Cada individuo de la población no es una solución de la tarea, sino una configuración completa de «estrategia de mutación + parámetros», por ejemplo qué tipo de mutación emplear y qué valores tomar para el factor de escala y la probabilidad de cruce. Responde a la pregunta «¿es útil esta configuración del algoritmo?».
Por lo tanto, la capa externa no optimiza directamente las variables de la tarea; estas siempre quedan a cargo de la capa interna. Lo único que cambia la capa externa es el «manual de trabajo» de la capa interna.
2. El ciclo cerrado de interacción: envío de configuraciones y retorno del rendimiento
Las dos capas se acoplan mediante un canal bidireccional que forma un ciclo cerrado: la capa externa genera primero una configuración del algoritmo y la envía (→) a la capa interna; la capa interna ejecuta la tarea según esa configuración y, al terminar, devuelve a la capa externa el rendimiento obtenido (→); a partir de ello, la capa externa conserva y recombina las configuraciones con mejor desempeño y genera la siguiente ronda de configuraciones. Todo el flujo puede resumirse así: configuración externa → resolución interna → rendimiento en la tarea → actualización externa, en un ciclo continuo.
Este ciclo cerrado aporta una propiedad clave: la estrategia de mutación y los parámetros del algoritmo interno ya no se fijan de una vez por todas de forma manual, sino que se reescriben continuamente a medida que avanza la búsqueda externa; de este modo, el algoritmo obtiene una vía de mejora propia.
3. La condición para que sea ejecutable: paralelismo y equilibrio de costos
La estructura anidada no está exenta de costos. Cada evaluación externa exige ejecutar por completo una configuración sobre la tarea, lo que amplifica notablemente el costo de evaluación; cuanto mayor es la población externa, mayor es el gasto total. Esta es precisamente la razón por la que MetaDE depende del paralelismo con GPU: pueden evaluarse simultáneamente varias configuraciones internas y el tiempo de cada iteración externa se reduce drásticamente, lo que hace que la meta-evolución anidada sea viable en la práctica. Dicho a la inversa, si los recursos de paralelismo disponibles son insuficientes, suele ser más realista reducir la escala de la capa externa o disminuir la precisión de la evaluación interna que ampliar la búsqueda a ciegas.
